viernes, 7 de junio de 2013

4 de Junio 2005

4 de Junio 2005

Querida Cata:

Hace tiempo que quería saber de ti, así que no sabes cuán contento me pone recibir esta carta de ti. Y por un momento dudé que fuera tuya… no estás escribiendo como antes y eso me hace sentir preocupado respecto de tu estado. Digamos que tu huida fue… inesperada. O quizás era yo el que me hacía el tonto. Pero qué más da, ya pasó.

Como te digo dudé que fueras tú, hasta que mencionaste a Pink Floyd, otrora tu banda favorita… y cuando mencionaste a Andrés.

Andrés. No sé de él. Desde que te fuiste que desapareció y la verdad nunca intenté saber su ubicación. Por mí, que estuviera muerto. No sería gran diferencia. Sé que fue mi mejor amigo y que nos jurábamos amistad eterna, pero todo cambia. Todo, incluido yo.

Decidí dejar de ser lo que llaman un vago y enfocarme en hacer algo definitivo por el resto de mi vida. Todavía no sé qué cosa, pero por supuesto será algo ligado a las letras. Todavía tengo toda la correspondencia de antes, cuando también nos escribíamos con Andrés.

Tan clisé nosotros, estando en esta época nos seguimos cerrando al espacio del lápiz y el papel, como si de esa manera estuviéramos salvando la Literatura como tantas veces hablamos con unas copas de más.

Me gustaría seguir escribiendo, pero me llaman por teléfono y pierdo el hilo de lo que estoy escribiendo.

Sí, ahora tengo teléfono. Como te dije, la gente cambia. Antes de irme… ¿Por qué te fuiste?

Te sigo queriendo, a pesar de todo.


Diego

No hay comentarios:

Publicar un comentario