4 de Junio 2005
Querida
Cata:
Hace tiempo
que quería saber de ti, así que no sabes cuán contento me pone recibir esta
carta de ti. Y por un momento dudé que fuera tuya… no estás escribiendo como
antes y eso me hace sentir preocupado respecto de tu estado. Digamos que tu
huida fue… inesperada. O quizás era yo el que me hacía el tonto. Pero qué más
da, ya pasó.
Como te
digo dudé que fueras tú, hasta que mencionaste a Pink Floyd, otrora tu banda
favorita… y cuando mencionaste a Andrés.
Andrés. No
sé de él. Desde que te fuiste que desapareció y la verdad nunca intenté saber
su ubicación. Por mí, que estuviera muerto. No sería gran diferencia. Sé que
fue mi mejor amigo y que nos jurábamos amistad eterna, pero todo cambia. Todo, incluido
yo.
Decidí
dejar de ser lo que llaman un vago y enfocarme en hacer algo definitivo por el
resto de mi vida. Todavía no sé qué cosa, pero por supuesto será algo ligado a
las letras. Todavía tengo toda la correspondencia de antes, cuando también nos escribíamos
con Andrés.
Tan clisé
nosotros, estando en esta época nos seguimos cerrando al espacio del lápiz y el
papel, como si de esa manera estuviéramos salvando la Literatura como tantas
veces hablamos con unas copas de más.
Me gustaría
seguir escribiendo, pero me llaman por teléfono y pierdo el hilo de lo que
estoy escribiendo.
Sí, ahora
tengo teléfono. Como te dije, la gente cambia. Antes de irme… ¿Por qué te
fuiste?
Te sigo
queriendo, a pesar de todo.
Diego
No hay comentarios:
Publicar un comentario