lunes, 10 de junio de 2013

9 de septiembre 2005

9 de septiembre 2005

Acabo de salir del cine y te escribo mientras espero algún taxi me que lleve al departamento. Ahora estoy en Argentina.  Nos separa la cordillera y la virtualidad del papel. Quizás otras cosas… que ya no valen la pena.
Hasta hace poco reflexionaba acerca de cómo sería volver a Chile… por ahora pienso quedarme un tiempo más acá, me conseguí un buen trabajo como profe reemplazante de literatura en una escuelita de Buenos Aires.
No sé qué decirte en relación a tu última carta… pensé que sería bueno evadir el tema. También pensé que deberá llegar el momento en mi vida en que deje de huir de todo, en que tenga que enfrentarte a ti, al Andrés y a todos los fantasmas.
¿De verdad crees que la gente cambia? Para mí la gente es siempre la misma… cambia el contexto,  quizás, cambian los amigos, los lugares… pero la esencia de uno siempre será la misma. Quizás simplemente nos enfocamos en lo que no debíamos, nos salimos del camino tratando de encontrarnos… no sé en verdad, a pesar de todo el tiempo que ha pasado esto sigue siendo igual de confuso.
Dedo confesarte que lo único que he hecho ha sido pensar en ustedes dos. Es algo horriblemente masoquista, estúpido… Quizás a estas alturas estés comprendiendo por qué me fui, por qué me borré del mapa de un día para otro. Y quisiera volver, lo juro, no sé porque no tengo las fuerzas para hacerlo.


Catalina.

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